Buscar

lunes, 1 de octubre de 2012

"El viejo de la aldea" - Breves cuentos

Su nombre era Gaspar, era el más sabio de la comunidad. Tenía la respuesta para todas las dudas e inquietudes que había en la aldea. Nunca se quedaba sin respuestas, sin justificativos y sin aldeanos que le pregunten y repregunten. 

Ante cualquier duda, el pueblo se acercaba a preguntarle. Si se perdía una cosecha recurrían a él, si moría un animal recurrían él, para cualquier problema que surgiera iban hacía él en busca de una respuesta en vez de solucionarlo por sí mismos.



Un día, Gaspar, decidió partir a otras Tierras con alguien que lo vino a buscar.  ¿Alguien lo vino a buscar? Sí, era su hora, era el momento de morir.
La aldea estaba desesperada tratando de ver qué iban a hacer sin el anciano más sabio; ¿A quién le iban a preguntar…?

Era el día y la hora. Gaspar estaba a punto de marchar y todo el pueblo recurrió a su hogar.  Algunos lloraban, otros se preocupaban y algunos rezaban. En los minutos finales un joven aldeano se acercó al anciano moribundo  y le pregunto:- “Gaspar, ¿Por qué nos dejas? ¿Por qué debes morir?  y el anciano contestó:- “No lo sé, no  lo sé”. Los aldeanos se sorprendieron al no escuchar una respuesta concreta.

 Ante de irse Gaspar dijo:- “Pasé días, meses y años en esta aldea, no soy el que más sabe por estudiar o porque nací con este don, se más por los años que tengo. No tienen que recurrir a mí, tienen que recurrir a ustedes y solucionar sus problemas, no hay que depender de alguien  que sabe, sino que hay que consultarle para solucionar nuestras inquietudes”. Esas fueron las últimas palabras del viejo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario